En principio fue la guitarra eléctrica

En el comienzo fue el ‘rock and roll’ y con él, la guitarra eléctrica. En la década de los años 50 del siglo XX, una parte de la música popular de Estados Unidos, en concreto la derivada de la Country music y la derivada del Blues,empezó a ser tratada de cierta forma particular, aprovechando los instrumentos electrónicos que estaban siendo fabricados y que permitían a los músicos un tratamiento del sonido distinto a como las formas tradicionales del Country y del Blues habían sido tratadas hasta el momento. Las llamadas guitarras eléctricas, incluidas las guitarras bajas de cuatro cuerdas, que pretendían emular las funciones de los contrabajos acústicos, ofrecían unas posibilidades de timbre y volumen inéditas.

Los guitarristas hasta entonces acostumbraban a tocar guitarras acústicas, sin pastillas ni más amplificación que la propia del instrumento, por ser de cuerpo hueco, o bien guitarras semi-acústicas, huecas, pero con pastillas incorporadas que permitían amplificar el sonido al conectar la guitarra a un amplificador.

 

La tradición negra

Las guitarras acústicas eran muy propias de los músicos de Blues, especialmente durante la época de los años 20 y 30 en el sur de los Estados Unidos, en una región comprendida entre la ciudad de Memphis, Vicksburg y el río Yazoo. En esta franja de territorio surgieron algunos ‘bluesmen’ que interpretaban una variación de la música previa de los esclavos negros, que solían cantar mientras trabajaban en las plantaciones sureñas de algodón. Los ‘bluesmen’ solían acompañarse de una guitarra acústica, interpretando cánticos que variaban desde lo religioso a lo más mundano, relatando historias personales de la vida propia. Estos hombres, como Charlie Patton , solían trabajar durante la época de las cosechas, en granjas donde los contrataban como asalariados, mientras que el resto del año mantenían una vida viajera donde tocaban sus canciones en distintos lugares, en otras plantaciones o en tabernas. Debido a esta vida viajera, el Blues se fue expandiendo poco a poco llegando incluso hasta el norte del país y las grandes ciudades, especialmente Chicago, a donde emigraron muchos de estos ‘bluesmen’ que buscaban mejores condiciones laborales y de bienestar.

A pesar de que las primeras grabaciones del Blues comenzaron ya en los años 20, hacia los años 30 dejaron de resultar comercialmente rentables, y con la aparición de las Big Bands de Swing ese estilo musical volvió a quedar relegado al amateurismo y a una difusión muy limitada. Hasta que los músicos de blues que emigraron a Chicago tuvieron la oportunidad de poder grabar en muchas mejores condiciones y con más posibilidades de tocar con otros músicos. Hacia los años 50 la guitarra eléctrica ya era común en el Blues, y todos los guitarristas la usaban o, en su defecto, la semi acústica, como por ejemplo T. Bone Walker o Lonnie Johnson. Estos dos tocaban un estilo influenciado por el Jazz de Charlie Christian, quien comenzó a tocar en la Big Band de Bennie Goodman, y a usar una guitarra semi acústica y un pequeño amplificador que le permitía tocar solos y que se le oyera entre el volumen sonoro de la Big Band.

Charlie Christian empleando su amplificador

En Chicago, no obstante, el rey del Blues era Muddy Waters, un emigrante del sur que se había cambiado a la guitarra eléctrica e interpretaba el viejo Blues con un sonido más potente y más basado en ‘riffs‘. Este estilo también era practicado por otro ‘bluesmen’, John Lee Hooker, procedente de la sureña Clarksdale. De entre estos emigrantes surgió, en la escena de Chicago, uno de los padres del ‘rock and roll’, el famoso guitarrista y showman Chuck Berry. Berry también era de origen sureño, un joven conflictivo que había pasado varios años en la cárcel y que había vivido a base de múltiples trabajos compaginados con su carrera como guitarrista en diversos grupos de Blues y ‘Rythm and Blues’, una variación que añadía elementos de la tradición negra como el Gospel. Pero Berry era más ecléctico, escuchaba Country y Jazz, en especial el cantante Nat King Cole, su ídolo. De esta mezcla de intereses musicales surgió un estilo, el suyo, que inmediatamente comenzó a ser homologado con lo que otros músicos estaban haciendo desde otras partes del país, y que estaba siendo etiquetado como ‘rock and roll’, denominación que se le había ocurrido al locutor de radio Alan Freed, ante el éxito comercial de aquellas primeras canciones. El rock and roll de Berry hundía sus raíces en el blues, pero tenía swing en el ritmo y su guitarra atronaba, aunque había incorporado elementos de la guitarra de Jazz y un tipo de shuffle que se popularizó entre los guitarristas y grupos posteriores.

La herencia Country

Aunque suele considerarse que el ‘rock and roll’ surge del Blues, muchas veces siguiendo la frase de Muddy Waters «el Blues tuvo un hijo y le llamaron rock and roll», en realidad no se podría entender este género sin sus ricos genes de la tradición blanca. Más que eso, tanto Blues como Country convivieron y se mezclaron habitualmente durante mucho tiempo. No sólo de esta mixtura salieron subgéneros como el Country-Blues (un subtipo muy influyente en el Blues practicado por leyendas como Skip James), sino que también se cocinaron potajes exóticos con la tradición del Blues que dio lugar al Jazz, como por ejemplo el llamado Western-Swing, mezcolanza de la tradición blanca de Country con el Swing.

La tradición del Western Swing fue, de hecho, de las más influyentes en el origen del ‘rockabilly’, la variante más ‘blanca’ del rock and roll. Esta tradición era rica en guitarristas virtuosos como Joe Maphis o, sobre todo, el influyente Merle Travis, músicos que habían tocado en Big Bands o provenían del mundo del Swing y habían aplicado su mejor preparación musical al más rústico ‘hillbilly‘, el núcleo original del Country, obteniendo una variante rápida y bailable del hillbilly, y por tanto, muy popular y exitosa comercialmente, tanto en ventas de discos, como en la apertura de salas de baile durante la década de los años 40, aunque el Western Swing mantuvo su popularidad durante buena parte de los años 50 en Estados Unidos.

El ‘rock and roll’ llega

 La combinación de estos ingredientes musicales y otros de tipo sociológico comenzó a manifestarse en la aparición de músicos que pronto fueron etiquetados dentro del término ‘rock and roll’, expresión proveniente de la jerga de los negros de principio del siglo XX, de claras connotaciones sexuales y festivas. Paradójicamente, el primer éxito comercial del nuevo género fue la canción ‘Rock around the clock’, de Bill Haley and His Comets, cuya música estaba más relacionada con la herencia ‘blanca’ del rock and roll y bastante alejada de las rijosidades y dobles sentidos de Chuck Berry, por ejemplo, o de la sensualidad del joven Elvis Presley. Haley provenía del Country y el Western Swing y para cuando consiguió notoriedad con ‘Rock around the clock’ en 1954 ya era un treintañero con mucha trayectoria detrás, desde los años 40. Por eso cuando Elvis, joven, energético, sensual, aparece en 1956 interpretando ‘Hound Dog’ de manera explosiva, hace que Bill Haley resulte anodino e inofensivo. Para colmo ‘Hound Dog’ es una versión de una canción ‘negra’, es un blues grabado por Big Mama Thornton en 1952. El contraste es notable, e incluso se puede notar en las versiones que Elvis hará de Carl Perkins, otro pionero, un magnífico guitarrista y un prolífico escritor de canciones con las que, tristemente, no pudo alcanzar la notoriedad que su calidad hacía presagiar. Pero tanto Haley como Perkins adolecían de lo que en Elvis era sobreabundancia, carisma, energía, poder para arrastrar a las masas de jóvenes adolescentes de clase media que comenzaban a comprar discos de forma masiva. Musicalmente las diferencias no eran tantas, sociológicamente Elvis fue el detonante. Sólo comparables a él en estos términos había un puñado de artistas que, con más o menos fortuna, siguen siendo recordados: Little Richard, Jerry Lee Lewis, Eddie Cochran, Gene Vincent, Buddy Holly, Carl Perkins y por supuesto Chuck Berry.

Durante aproximadamente un lustro el rock and roll fue un agente cultural de masas inédito, debido a la proliferación de nuevas tecnologías, la televisión, los tocadiscos, la difusión radiofónica y sus usos propagandísticos, e incluso el cine… A finales de los años 50 y principios de los 60, las compañías discográficas ya habían esclerotizado el mercado del rock and roll a base de clonar imitadores de Elvis y compañía, algunos abominables como Pat Boone, otros muy estimables y dignos de ser incluídos en el panteón de ilustres, como Ricky Nelson. En cualquier caso, con el cambio de década, el crecimiento de la industria discográfica, el progreso de las técnicas de grabación y la diversificación del público, propiciaron una nueva explosión comercial, musical y sociológica encabezada por un grupo de Liverpool, extremadamente versado en el rock and roll de Carl Perkins, Chuck Berry, Buddy Holly, etc. y que como bien sabemos, se hicieron llamar ‘The Beatles’. Pero eso es otra historia.